Cuando las luces se apagan, en realidad, para mí, todo despierta. Un mundo donde no hay quien te critique, tienes lo que deseas y temes sin salir herido. Un lugar donde tu mente descansa, donde corres sin cansarte, donde comes sin engordarte, donde amas sin llorar. Simple. Soñar nunca había sido más fácil. No hay preocupaciones cuando se cierran las pestañas. Puedes estar con quien no vive, estar con el que no te pertenece y hacer lo que amas. Dormir es un placer. No lo desperdicies.
Este pequeño párrafo lo escribí al darme cuenta de que mi hermano siempre se quede despierto hasta muy tarde y se levanta para la universidad muy temprano. No duerme lo que debería y me hizo darme cuenta de que en realidad es algo necesario que a la vez es placentero.
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